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Libro: EL ARTE DE LA GUERRA

Autor:  SunTzu, versión de Thomas Cleary

La máxima de Sun Tzu: es mejor ganar sin luchar. Su objetivo es la invencibilidad, la victoria sin batalla y la fortaleza inexpugnable mediante la comprensión de los aspectos físicos, políticos y psicológicos del conflicto.

Si tomas ventaja, vivirás, si la pierdes morirás.

Utiliza estos criterios para comparar y establecer cuál es la situación:

  • El camino
  • El clima
  • El terreno
  • El liderazgo
  • La disciplina

 

La autoridad es una cuestión de inteligencia, honradez, humanidad, valor y severidad.

La inteligencia implica la capacidad de planificar y de saber cuándo hay que hacer cambios de una manera eficaz.

El valor significa aprovechar sin vacilar las oportunidades para asegurar la victoria.

Disciplina quiere decir organización, cadena de mando y logística.

Valora las ventajas de pedir consejo.

Desanímalos (a los enemigos) con la perspectiva de tu victoria, sorpréndelos mediante la confusión.

Cuando ellos están satisfechos, prepárate a luchar, cuando son poderosos, evítalos.

Cuando su mando militar está descontrolado, tienes que irritarlo para que se encolerice, y así se volverá impetuoso y olvidará su propia estrategia.

Utiliza la humildad para que se muestren arrogantes. Cánsalos huyendo e introduce la división entre ellos. Atácalos cuando estén desprevenidos y haz tu movimiento cuando no se lo esperen.

El movimiento más eficaz es aquel que no se espera, el mejor de los planes es el que no se conoce.

Los guerreros victoriosos vencen primero y después van a la guerra.

Existen cinco maneras de conocer al futuro vencedor. Ganan los que saben cuándo luchar y cuándo no. Los que saben discernir cuándo utilizar muchas o pocas tropas. Los que tienen tropas cuyos rangos superiores o inferiores tienen el mismo propósito. Los que se enfrentan con preparativos a enemigos desprevenidos. Los que tienen generales competentes y no están limitados por sus gobiernos.

La gran sabiduría no es algo obvio, el mérito grande no se anuncia. Cuando eres capaz de ver lo sutil, es fácil ganar.

Cuando se entabla una batalla de manera directa, la victoria se gana por sorpresa.

Si quieres fingir debilidad para inducir la arrogancia en tus enemigos, primero has de ser extremadamente fuerte, porque solo entonces puedes fingir ser débil.

Los buenos guerreros hacen que los demás vengan a ellos, y de ningún modo se dejan atraer fuera de su campo.

Para saquear un lugar divide a tus tropas. Para expandir tu territorio, divide el botín.

No presiones a un enemigo desesperado.

Si no tienes una estratagema posterior ni un plan previo, sino que confías exclusivamente en tu coraje individual, y tomas a la ligera a tus adversarios sin valorar la situación, con toda seguridad caerás prisionero.

Apliquemos estas enseñanzas en el plan de negocio,  en la gestión del equipo, en definitiva en manejar nuestro día a día en el trabajo. Evitemos los conflictos entre nuestro equipo, nuestros aliados y nuestros cooperadores. No hay competidores, solamente compañías que quieren una parte del negocio, como lo quieres tú también. No perdamos el sentido de tener al cliente en el centro de la toma de decisiones. Expande tu negocio dividiendo el botín.